Un fracaso flexible

Inspiración sobre ruedas

IKEA siempre ha intentado encontrar formas nuevas y más inteligentes de embalar y distribuir los muebles. A finales de los años setenta, IKEA se inspiró en los asientos para automóviles en sus intentos de embalar sofás y sillones en paquetes planos.

Al fin y al cabo, un automóvil tiene dos sillones en la parte delantera y un sofá en la parte trasera, todos hechos con un esqueleto metálico con las superficies del asiento y el respaldo de Pullmaflex, una especie de rejilla metálica que se puede tensar en distintos grados para mayor comodidad. Lo bueno era que los alambres se podían estirar para proporcionar soporte lumbar, a diferencia del lienzo normal, que no se estira y, por lo tanto, resulta incómodo.

Gillis Lundgren muestra el sillón TULLANÄS a sus compañeros de IKEA.
Un entusiasmado Gillis Lundgren, diseñador de IKEA, enseña a sus compañeros y compañeras (entre ellos Håkan Thylén, Inga Brita Bayley y Ken Muff Lassen) el sillón TULLANÄS, inspirado en el sector de la automoción.

La idea original fue del diseñador danés Niels Gammelgaard, que comenzó a estudiar asientos para automóviles Volvo. En varias ocasiones, los desarrolladores de producto de IKEA y Volvo Cars se reunieron para intercambiar ideas y opiniones. Lars-Ivar Holmqvist, un comprador en IKEA en aquella época, recuerda cómo fueron las conversaciones. «IKEA pensó que si el sector de la automoción podía fabricar estructuras metálicas tapizadas por poco dinero, nosotros podíamos hacer algo parecido».

En ese mismo momento, la idea causó furor. Se encargó a la empresa MITAB de Tranås que fabricara la estructura de acero. Para mayor comodidad, se utilizó el mismo tipo de material que se usa en los asientos de automóvil: Pullmaflex, el material flexible que proporciona soporte lumbar. Así nació la serie TULLANÄS. «Pero el problema no era la estructura. El problema estaba en las fundas», explica Lars-Ivar Holmqvist.

Interior luminoso del catálogo de IKEA, sillón y sofá blancos, TULLANÄS, sobre una alfombra rya blanca.
El catálogo IKEA de 1983 lanzó la visión del mueble para sentarse TULLANÄS, pero la idea de los asientos de coche en paquete plano para el hogar no tuvo éxito.

Telas coreanas

Las fundas de sillón y sofá se hicieron en fábricas textiles de Corea del Sur que Ingvar Kamprad acababa de visitar. Al parecer, les dijo a los compañeros y compañeras que IKEA encargaría a la industria textil coreana la fabricación de las fundas TULLANÄS porque «… en Corea se les da muy bien hacer abrigos, camisas y ropa». La tela se confeccionaría siguiendo un método bastante complicado que se utilizaba en Corea por aquel entonces, mediante el cual se unían y teñían piezas de diferentes colores para conseguir el mismo tono.

Por lo general, IKEA mantiene un contacto estrecho con sus proveedores y visita la fábrica con frecuencia, sobre todo para los productos nuevos. Pero eso no resultaba fácil durante los años setenta: para ir desde Suecia hasta las fábricas de la Corea del Sur rural era necesario viajar varios días en aviones y trenes.

«No podíamos viajar allí todo el tiempo para no perder de vista el proceso», afirma Svante Smedmark, uno de los responsables de compras de la época, una de las pocas personas a las que enviaron allí antes de empezar la producción. En su opinión, habría sido buena idea hacer algunas visitas más, porque las fundas de este tipo requieren una precisión absoluta. Si no son perfectas al milímetro, la funda acabada queda demasiado suelta o demasiado ajustada, y no se puede recolocar. «El sector de la automoción era bueno cortando las telas con gran precisión. Pero IKEA no, sobre todo desde tan lejos».

«Eso no es suficiente;
pidamos 40 000». 

Instrucciones imposibles

Todas las personas implicadas en la serie TULLANÄS creían a ciegas en ella. Cuando se hizo un pedido de 10 000 fundas de sofá, Ingvar pensó que no era suficiente. «No, vamos a pedir 20 000», dijo. Y después alguien más se atrevió a decir: «Eso no es suficiente, pidamos 40 000».

Las estructuras metálicas, que se hicieron en Suecia, estuvieron listas enseguida. Y mientras se esperaba a que llegaran las fundas de sofás y sillas de Corea del Sur, TULLANÄS fue promocionada con bonitas fotografías en el catálogo de comienzos de los ochenta. Pero cuando llegaron las decenas de miles de fundas de algodón acolchado, los colores variaban tanto que fue imposible poner a la venta los sofás y sillones TULLANÄS. Y varias de aquellas fundas eran extremadamente difíciles de colocar en las estructuras de acero. «El problema era que todo tenía que hacerse a ciegas y a todo correr, algo que a veces ocurría cuando Ingvar estaba involucrado», explica Svante Smedmark.

Las instrucciones de montaje, complicadas y difíciles de entender, del sillón TULLANÄS de IKEA.
Las instrucciones de montaje de los sofás y sillones TULLANÄS han pasado a la historia como las más incomprensibles que ha hecho jamás IKEA.

En ocasiones, una idea es mejor que el resultado final. A lo largo de su historia, IKEA siempre ha experimentado mucho, y en ocasiones ha sido necesario equivocarse varias veces para encontrar una solución. Algunos proyectos se abandonaron antes de que los productos llegaran a los clientes, mientras que otros se interrumpieron o duraron muy poco, como es el caso de TULLANÄS. Pero incluso cuando las cosas se tuercen un poco, hay lecciones valiosas que aprender.

El diseñador Niels Gammelgaard no podía dejar de lado la idea de hacer estructuras de sillas de metal. Se inspiró en los ingenieros de diseño de la industria del automóvil y visitó una fábrica que fabricaba carritos de la compra con alambre de acero, pernos y barras planas de hierro. Esto nos llevó a crear MOMENT, el primer sofá del mundo que se puede meter en un paquete plano.

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